Un ejemplo típico es el uso de la madera proveniente de un bosque: si la tala es excesiva el bosque desaparece; si se usa la madera por debajo de un cierto límite siempre hay madera disponible. En el último caso la explotación del bosque es sostenible o sustentable. Otros ejemplos de recursos que pueden ser sostenibles o dejar de serlo, dependiendo en su tasa de explotación, son el agua, el suelo fértil o la pesca.
La explosión
Hasta el comienzo del siglo XIX, la población aumentó de forma paulatina, con retrocesos periódicos. Los datos indican que hasta 1830 la humanidad no llegó a los 1.000 millones. La problemática comienza cuando tan solo un siglo después el número se había duplicado y, de una forma exponencial, la cifra alcanzó los 6.000 millones de habitantes en el año 2000. Algunos estudios constatan que la población mundial llegará a los 7.000 millones para finales de 2011. (Fig. 1.1)

Razones de la explosión
La principal razón de la lentitud en el crecimiento demográfico antes del siglo XIX se debía a la hambruna y a las enfermedades que atacaban especialmente a niños y recién nacidos y, aunque las mujeres concebían una media de 7 hijos, tan solo uno o dos llegaban a la edad adulta.
Antes del siglo XVIII, la población se mantenía en un balance dinámico con los factores naturales y el ambiente. Los altos índices de natalidad compensaban la mortalidad, por esta causa, el crecimiento demográfico fue muy lento.
En el siglo XIX se descubrió que la mayor parte de las enfermedades tenían una causa infecciosa y que eran transmitidos por el agua y alimentos a través de insectos y alimañas (Louis Pasteur, 1822-1895). Este gran descubrimiento aportó mejoras en la sanidad, la higiene personal y la nutrición y, a su vez, menor índice de mortalidad entre neonatos e infantes.
De ese modo, el descubrimiento de la penicilina dio la cura para enfermedades que hasta entonces solían ser mortales. Desde el punto de vista biológico, la población humana creció exponencialmente por la liberación de enemigos naturales.
En las últimas décadas del siglo XX la tasa de fertilidad (número promedio de hijos de cada mujer) ha disminuido por lo que el crecimiento poblacional se ha ralentizado. Se espera alcanzar los 12.000 millones de habitantes hacia finales del siglo XXI sin cuestionarse como una amenaza el hecho de que la biosfera tenga capacidad para mantener esa cantidad poblacional.
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