LA SEXTA EXTINCIÓN
En la historia de la Tierra se han documentado por lo menos cinco extinciones masivas. La extinción más reciente ocurrió hace 65 millones de años al final del periodo Cretácico y acabó con el “Parque Jurásico”, es decir, con los dinosauros, además de muchas otras especies. Las causas de las pasadas extinciones han sido identificadas como cambios dramáticos en el clima debido a actividad geológica. Varios investigadores consideran que los impactos actuales de las actividades humanas nos están llevando a la sexta extinción masiva.
Los factores directos que impactan y amenazan a las especies son cinco:
La pérdida y deterioro de los hábitats es la principal causa de pérdida
de biodiversidad. Al transformar selvas, bosques, matorrales,
pastizales, manglares, lagunas, y arrecifes en campos agrícolas,
ganaderos, granjas camaroneras, presas, carreteras y zonas urbanas
destruimos el hábitat de miles de especies.
La introducción de especies no nativas (exóticas) que se convierten en
invasoras (plagas) es una causa muy importante de pérdida de
biodiversidad. Estas especies que provienen de sitios lejanos de manera
accidental o deliberada, depredan a las especies nativas, compiten con
ellas, transmiten enfermedades, modifican los hábitats causando
problemas ambientales, económicos y sociales. Algunas muy conocidas son
las ratas y ratones de Asia, el lirio acuático de Sudamérica y el pez
león del Pacífico Oeste y Oceanía.
La sobreexplotación es la extracción de individuos de una población a
una tasa mayor a la de su reproducción. Cuando esto sucede la población
disminuye. Esta ha sido la historia de muchas de las especies que se
han explotado por distintas razones: las ballenas, los peces, venados,
cactos, orquídeas. Muchas de ellas ahora se encuentran en peligro de
extinción.
Las actividades de cacería, tala, pesca, comercio ilegal de especies
con distintos fines, afectan a las especies al sobreexplotar sus
poblaciones. Los compradores de organismos y productos ilegales son
cómplices de la sobreexplotación.
El aumento en la presencia sustancias químicas en el ambiente como
resultado de las actividades humanas tiene graves consecuencias para
muchas especies. Las actividades industriales, agrícolas, ganaderas y
urbanas contribuyen substancialmente a la contaminación de aire, agua y
suelos. Por mucho tiempo la contaminación fue un problema de una
escala espacial pequeña, sin embargo actualmente la producción de
contaminantes afecta a todo el planeta.
Algunos contaminantes han provocado el calentamiento global. La contaminación del agua, del
suelo y del aire afecta directamente a muchos organismos aun en lugares
remotos.
Durante los pasados 100 años se ha documentado el aumento de la temperatura promedio de la atmósfera y de los océanos del planeta debido al incremento en la concentración de gases de efecto invernadero (Bióxido de carbono, metano, óxidos de nitrógeno, ozono, clorofluorocarbonados y vapor de agua) producidos por la quema de combustibles fósiles y por la deforestación, una combinación de producción en exceso y reducida capacidad para capturar la contaminación.
Las consecuencias son cambios radicales en la distribución de ecosistemas y especies, aumento en el nivel del mar, desaparición de glaciares y de grandes extensiones de corales, climas impredecibles y extremos como sequías y tormentas.
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